Prisioneros de Guerra

Guerra de Malvinas 1982

Prisioneros de Guerra

Ganso Verde

Prisioneros de Guerra – Capítulo VI

30 de Mayo
En Ganso Verde

Muy frío, ha nevado copiosamente toda la noche.
Se inician los interrogatorios, a cargo del Oficial de Inteligencia del 2 de Paracaidistas. La población kelper colabora en la reunión de información, proporcionando a los ingleses los datos que han podido captar desde el 04 de Abril, cuando llegamos los argentinos a la zona.

El primer oficial interrogado es el Subteniente Gómez Centurión. Las preguntas se centran sobre: ubicación de la Compañía C del RI 25, temperamento y personalidad del Comandante de la IXna Brigada de Infantería, General Daher,; sector que ocupa el Regimiento 6 de Infantería en el dispositivo de Puerto Argentino. Niega las respuestas al amparo de la Convención de Ginebra y no se lo fuerza ni ejerce sobre él coacción física ni moral alguna. Posteriormente, al resto de los Oficiales le es dispensado el mismo trato.

Contra toda previsión, información a los mandos y acuerdos pactados, los muertos argentinos permanecen aún en el campo de combate; no se ha procedido a su recolección y sepultura y tampoco se autoriza a los prisioneros a realizar esa tarea.

Un oficial de ingenieros británico toma contacto con el Oficial de Operaciones del RI 12, Mayor Moore, para interiorizarse de la ubicación y características de líneas y campos minados, para proceder a su desactivación y levantamiento. Se cumple sin inconvenientes. En todo caso, se trata de un chequeo de la información que ya les ha proporcionado Mr Hardcastle antes y la población kelper ahora. Prueba: salvo error, en el ataque inglés no voló una sola mina argentina; sortearon las líneas y campos minados por las “calles” que aquel les informó. Se reinicia la peligrosa tarea conjunta.

Continúa el racionamiento en frío, con víveres propios. En el curso del día, el capellán Mora informa sobre la desaparición de su cáliz. Control interno del personal y sectores del galpón alojamiento. La sagrada copa aparece abandonada. No se sabe quién es el autor del incalificable hecho. En horas de la tarde, el Padre Mora celebra una misa en la que participa todo el personal con especial emotividad. En su sermón, el Capellán niega el perdón de sus pecados y prohibe la comunión a los hombres que, en conciencia, no han cumplido acabadamente su deber militar en combate.

Los cuerpos de los soldados argentinos reunidos en el día por los ingleses son colocados a la intemperie, frente al galpón y a la vista e los prisioneros. Demorada la resolución del lugar y oportunidad de su sepultura, es autorizada la realización de responsos. Concurren exclusivamente el Vicecomodoro Vera, el Mayor Frontera y el Teniente de Navío Gopcevich.

Con las últimas luces, pequeños grupos de prisioneros, sin distinción de jerarquías, son transportados en varios vuelos de helicópteros a San Carlos (Ajax Bay). Son unos 350 hombres. Previo a su embarque, son desnudados y controlados detalladamente. Sin justificación alguna, muchos de sus efectos personales son secuestrados por el personal británico responsable de su contralor.
Aíslan a los Oficiales del resto del personal, alojándolos en un recinto interno del galpón. Los ingleses fundan esa medida en razones de seguridad.

Las condiciones generales del alojamiento siguen siendo precarias y no han mejorado en nada, salvo por obra improvisada de los prisioneros. El correr del tiempo agrava la crisis de sanidad e higiene. Continúa el hacinamiento, el piso del galpón de esquila está cubierto e impregnado de excrementos de ovejas, no se dispone de letrinas, el racionamiento es satisfactorio si se toma en cuenta la situación que se vive y las dificultades de preparación; el hacinamiento dificulta el ejercicio de un mínimo de actividad física para combatir el intenso frío; el trato es correcto en general.

El Mayor Frontera plantea al oficial de enlace inglés esta situación y recibe la promesa de que se arbitrarán medidas para agilizar el transporte de los prisioneros.En cuanto a la recolección y sepultura de los muertos en combate, responde que se ejecuta la tarea, pero no está aún determinado el lugar de sepultura, dado que los kelpers se oponen a que el cementerio sea fijado en las proximidades del caserío.

En San Carlos

Pedrozo y yo continuamos incomunicados.

0630 hs – Tomo mi primer alimento caliente en 4 días: un bol pequeño, de más o menos 250 gramos, de un guiso o sopa, dulzón, compuesto por carne y verduras. Eso se repetirá, sin variantes, diariamente, al despertarme y a las 1830 horas.

A media mañana me trasladan a una dependencia interna de uno de los establecimientos de San Carlos para someterme a un nuevo interrogatorio por parte de Aldo. Al negarme a suministrar información operacional, las preguntas y la conversación derivan hacia temas generales intrascendentes (gustos personales, familia, etc). Por la tarde, más interrogatorios sin variantes sustanciales, salvo una interesante acotación marginal de Aldo al tocarse nuevamente el tema del destino de las armas y equipos pesados del Regimiento 12: “Ud está loco Coronel…Nosotros, si nos falta, no pensamos siquiera en combatir.”

Acuso el golpe, sonriendo. Registro a fuego la expresión en mi memoria; la acotaré cuando haga falta, como experiencia válida para los mandos de todo nivel de la Fuerza Ejército.Con las últimas luces del día se me asigna un nuevo alojamiento. Es una carpa de mayor tamaño, aislada, armada en un sector descampado central y más elevado en relación a sus adyacencias (100 por 200 metros, aproximadamente).

Es inevitable pensar que resulta una magnífica referencia para los ataques aéreos argentinos. Vaya suerte probable: perecer por los efectos de bombas propias. Así sea y valdría la pena si estas bombas sirvieran para arrasar la cabeza de playa inglesa; mejor si se tiene oportunidad de presenciar el espectáculo antes de morir.

Los breves desplazamientos exteriores y al aire libre me sirven para observar parcialmente la intensa actividad de la posición inglesa. Hay movimientos de abastecimientos y equipos, tareas de organización y reforzamiento de obras de fortificación, preparan posiciones para piezas antiaéreas y artillería, se desplazan vehículos blindados livianos, armados con cañones de 40 y ametralladoras axiales 7.62 mm.

Una media docena de helicópteros Gazelle evoluciona las 24 horas del día en misión de patrulla y observación adelantada, sobre y más allá de la línea general de alturas que circundan el puerto. Otros helicópteros transportan a tierra abastecimientos desde los buques. En mi nuevo alojamiento, se reúne conmigo el Vicecomodoro Pedrozo. Ha pasado el mismo proceso que yo.

Noche tranquila. Los dos descansamos. Hace mucho tiempo que no lo hacemos.

31 de Mayo

En Ganso Verde
Muy frío, claro, nieva intermitentemente en forma copiosa.
Los viajes de transporte a San Carlos están suspendidos, dicen los ingleses, por no haber un adecuado nivel de seguridad.

Conociendo el comando argentino la oposición de la población kelper a la sepultura de los muertos en combate en proximidades del caserío, se solicita autorización para reconocer un cementerio provisional para ejecutar la cristiana tarea, injustamente demorada. Petición denegada. Los cuerpos permanecen insepultos en proximidades del galpón y de los caminos de acceso a Ganso Verde. Se sabe que, recolectando cuerpos, las tropas inglesas encontraron a un soldado gravemente herido, semicubierto por la nieve, con principio de congelamiento generalizado, pero con vida. Fue recuperado, después de permanecer dos días en esta situación. No se sabe la suerte posterior que corrió.

El Sargento Mayor de los paracaidistas exige al Mayor Frontera la designación de soldados argentinos para trasladar un depósito de munición y explosivos, demasiado próximo al caserío. Este niega la colaboración requerida, arguyendo las disposiciones de la Convención de Ginebra y el hecho de que el acuerdo pactado alcanzaba solamente a suministrar ingenieros para el levantamiento de minas.

El comando inglés comunica que si en el plazo de dos horas no se accede a la solicitud, todo el personal prisionero “será expuesto a la intemperie por tiempo indeterminado”, hasta tanto se colabore. Considerando la intensidad de las nevadas y a efectos de evitar mayores problemas al personal, Frontera autoriza la organización de dos patrullas, a cargo del Subteniente Leonardo Durán, del RI 12, para cumplir esa tarea. Ya el día anterior se había autorizado el empleo de otros grupos, al mando de Oficiales, para limpiar restos de combate y reacondicionar la población.

Por la tarde se reanudan los vuelos de transporte a San Carlos. Viajan en un Sea King el Mayor Moore y el Capitán Sánchez del RI 12; Mayor Tomba y los Tenientes Basilio y Calderón de Fuerza Aérea. El comando argentino eleva al británico un acta protestando por la ausencia total de facilidades sanitarias.

En Ajax Bay, en la costa oriental de Breck Point North, frente al Puerto San Carlos (Isla Soledad)

Los Oficiales helitransportados desde Ganso Verde son alojados en la planta frigorífica de la FIC, donde se encuentran, en condiciones de hacinamiento grave, los que fueron evacuados antes. Permanecen incomunicados. En razón del apresuramiento inusitado de su traslado, ese personal no fue sometido a revisión personal.

El trato es serio, severo, pero correcto ( la custodia está a cargo de Infantería de Marina ), en un predio delimitado por una alambrada de púas. Fango semicongelado es el piso donde deben sentarse, dormir y caminar. Condición infrahumana.

En Puerto San Carlos

Mi situación y la de Pedrozo no varía. Somos autorizados a realizar gimnasia y/o paseos en las proximidades de la carpa durante 10 minutos, mañana y tarde. Numerosas alertas rojas. Obligados al principio a permanecer en la carpa nos son asignados después pozos de zorro distantes unos 50 metros del alojamiento, que debemos compartir con personal inglés.

Durante una de esas alarmas, en el pozo me encuentro con el Capitán Aldo, que me pregunta: – “Qué hacen Uds, tan lejos de casa, defendiendo estas rocas.? – “Es una buena pregunta para ustedes.” – le respondo. El gesto y la sonrisa de Aldo son elocuentes. Se sienten anímicamente mal en ese aspecto de su misión.

Sobre el mediodía, a bordo de una lancha, nos trasladan a Ajax Bay para agregarnos al resto de los prisioneros. En el trayecto hasta los accesos a la planta frigorífica podemos observar muy importantes estibas de abastecimientos y equipos encajonados con la leyenda “Made in USA”.

“-Vaya…¿qué te parecen tus hermanitos del Norte? – me pregunto íntimamente. La respuesta, aunque íntima, es irreproducible. Las operaciones aéreas argentinas que no dejaran rastro del prodigioso poderío bélico allí estacionado no se producen. Nueva frustración

01 de Junio

En Ganso Verde
Sin novedades en los equipos de tareas.

1430 hs – Reiniciado el trabajo, probablemente por la detonación de una espoleta, se produce una violenta explosión, mientras un pelotón de los designados extorsivamente transportaba un cajón de minas. Personal argentino, desde una abertura del galpón, observa que tres soldados yacen gravemente heridos o muertos, en tanto otro se revuelve en el suelo, con el cuerpo envuelto en llamas, prácticamente eviscerado y segadas las piernas.

Un combatiente inglés, que ha intentado acercarse para auxiliarlo, lo remata con una ráfaga de FAL, posiblemente para evitarle sufrimientos. El Subteniente Colombo (del RI 12) es testigo del hecho. El Mayor Frontera, el Subteniente Colombo y el Subteniente Gómez Centurión, a la carrera y a pesar de la oposición armada de un centinela, se acercan al lugar, donde concurren medios sanitarios británicos a auxiliar a los heridos.

El Mayor Frontera y el Vicecomodoro Vera exigen la presencia del Jefe del 2 de Paracaidistas, ante el que califican de injustificable la actitud de quien remató al herido. Comunican que, a partir de ese momento, las tropas argentinas no ejecutarán trabajos con explosivos, cualesquiera fueran las represalias con que se amenace.Se confecciona un acta con las circunstancias y consecuencias del accidente: dos soldados muertos, un oficial y nueve soldados heridos y tres soldados desaparecidos.El Jefe inglés acepta la protesta y decisión de los oficiales argentinos y asegura que evitará la repetición de estos hechos.

Se agiliza el movimiento a San Carlos; hay varios vuelos.
En San Carlos (Ajax Bay)

Los que están en la planta frigorífica no se hallan mejor que los del campo alambrado, salvo la protección de la intemperie. Por sus características, en la cámara no hay ventilación y la falta total de higiene convierte los distintos compartimentos estancos en insalubres. La luz, mínima, es proporcionada por focos tipo tortuga, de poca intensidad. Pisos y paredes son de cemento y cubren los techos las vigas correderas de los ganchos para el colgado de reses.

En dos locales ( 10 por 15 metros y 10 por 10 ) de 2 metros de altura, durante la noche son apretujados como ovejas 250 prisioneros, que deben dormir sentados, apoyando espaldas contra rodillas o formando verdaderas capas humanas sobre la humedad del piso. No hay sanitarios, sólo un inodoro portátil de tamaño normal, tipo lancha (químico) colocado en el centro de la dependencia a vista, olfato y oídos de todos, para uso sin distinción de jerarquías. Es normal que ese inodoro rebalse y se derramen excrementos en el piso, simplemente porque el único centinela no autoriza a retirarlo para su limpieza. Los olores son nauseabundos y permanentes.

En caso de un ataque aéreo argentino, la planta frigorífica se convertiría en una trampa mortal, sin posibilidades de escape. En otros locales de la misma cámara, separado por compuertas interiores, funciona un hospital quirúrgico de campaña. Allí atienden a soldados británicos y argentinos.Somos incorporados, en las primeras horas de la tarde, Pedrozo y yo. A mi me ordenan, taxativamente, no hablar con el resto de los prisioneros. Deberé estar aislado.

1700 hs – El Oficial a cargo de la seguridad me comunica que debo acompañarlo,. Soy presentado a un Oficial del Estado Mayor del General Moore, tengo entendido que es el Comandante de las operaciones terrestres de la Task Force británica, al que acompaña un intérprete.

Soy invitado con cigarrillos y café. Me comunican el accidente de la explosión en Ganso Verde y me dicen que ellos creen que el detonante fue un artefacto “cazabobos” instalado antes de la rendición. Me piden que ratifique la existencia de este u otras trampas similares.

Respondo con un no, violenta y terminantemente. Reitero lo dicho, pausada y serenamente, durante una hora de interrogatorio. Soy reintegrado al lugar de detención.El hecho es grave y por su probable repercusión internacional preocupa al alto mando inglés. Es una fragante violación a la Convención de Ginebra, con el agravante de que la colaboración de los grupos de prisioneros ha sido obtenida por coerción sobre los mandos argentinos. La situación no es muy cómoda.

Comento este tema con algunos oficiales. Me interpela el oficial de seguridad: he hablado teniendo prohibido hacerlo. Se me incomunicará. Me alojarán en una carpa pequeña, armada en un ángulo alejado del local. Respalda la orden con el cañón de su pistola ametralladora Sterling muy cerca de mi cabeza.

1900 hs – Me llaman nuevamente. Ahora es del hospital instalado en la Planta. Tengo ocasión de saludar al Subteniente Durán (del RI 12) herido en la explosión de Ganso Verde, que yace en una camilla. Gran emoción del Oficial, que pensaba no volver a ver a camaradas argentinos. Se repondrá. En el quirófano, el jefe de cirugía me pide que anime con mis palabras al soldado Ricardo Pinatti (del RI 12); herido de gravedad, será sometido a una delicada intervención.

El cirujano, que ha recibido del soldado una reiterada solicitud para verme, considera apropiado el apoyo moral de la presencia de su jefe y justifica mi presencia en el lugar.
Agradezco esa atención hacia mi soldado y converso brevemente con el herido, que semiinconsciente, da a entender su agradecimiento con el parpadeo de sus ojos. Permaneceré, tomando su mano, durante la operación; deberán extraer de su muslo derecho un trozo de acero de buen tamaño, retorcido y filoso, probablemente esquirla de una bomba o mina. La técnica empleada, la explico como lego en el tema, consistió en extirpar un cono de masa muscular de la pierna que comprendía la esquirla, dejando al descubierto no menos de 10 centímetros de su hueso fémur.

2300 hs – Solicito y se me concede autorización para visitar, acompañado por el Mayor Moore, a todos los heridos argentinos. Hay esmerada atención y voluntad de servicio por parte del personal británico. Me place ponerlo de manifiesto.

El jefe de cirugía me solicita una donación voluntaria de sangre, que era imprescindible y necesaria. De regreso, dispongo la inmediata confección de un listado de donantes voluntarios que supervisará el Primer Teniente Médico Mendoza (Fuerza Aérea), para evitar la inclusión de personal en aptitud física disminuída. Se donan 60 unidades de sangre, comprendidas las de oficiales y la mía propia.

02 de Junio

Por la tarde, parte de los efectivos concentrados en la planta frigorífica son transportados en lanchas al buque “Northland” , un transbordador de pasajeros y automóviles que realiza la corrida Hull (GB) – Amsterdam (H), requisado para su uso en operaciones.Requerida ante el comando inglés la razón de esta violación a los acuerdos de capitulación – establecía el mantenimiento reunido de las fracciones orgánicas y vigencia de sus mandos naturales – no hay ninguna aclaración; sólo se dice que a la brevedad se embarcará a los demás prisioneros.

Esto no se cumple. El personal sigue dividido entre Ganso Verde, Ajax Bay (Gran Malvina) y el buque “Northland”.Aprecio que, reteniendo a efectivos argentinos en instalaciones señalizadas como hospital, próximas a concentraciones enormes de abastecimientos, los ingleses ganaban seguridad contra ataques aéreos. Lo mismo con el barco: aloja a prisioneros que presuntamente serán trasladados al continente, pero se constata a simple vista la presencia, aún no desembarcada, de gran cantidad de equipamiento bélico, incluyendo blindados y vehículos diversos, todo bajo la protección de cruces rojas (instalaciones sanitarias) y las siglas PW (Prisioneros de Guerra) pintadas sobre los laterales del casco y las cubiertas superiores, donde es observable el montaje de circunstancia de una pista para helicópteros. Hemos sido convertidos en rehenes …

En el barco, los oficiales por un lado y los suboficiales y tropa por otro son alojados en sectores y cubiertas separadas, en camarotes para cuatro personas, con cuchetas, lavabo y baño con artefactos sanitarios y ducha. Los cristales de los ojos de buey están cubiertos por pintura negra para impedir la visión exterior y facilitar el oscurecimiento de la nave en operaciones. No hay agua corriente en las duchas y lavabos, sí en inodoros. Hay calefacción, o eso le parece al personal, tan curtido por el frío se encuentra.Se mantiene mi incomunicación. Me alojan solo en un camarote. Me asignan un número de prisionero: FLO 651.

Pedrozo, inicialmente solo en un camarote contiguo, reclama y es agregado al suyo el Vicecomodoro Vera Mantaraz. Durante el día, a la par de embarcar prisioneros se continúa con la descarga de abastecimientos y equipos en cantidades apabullantes para nosotros, soldados acostumbrados a hacer todo prácticamente con nada…y no solamente en esta guerra.
Por la noche, dos periodistas: Robert Fox (BBC) y Michael Nicholson (INT) realizan una entrevista por separado con el Vicecomodoro y conmigo. En mi caso, lo hago con la asistencia idiomática del Mayor Tomba (FAA) para complementar mi inglés y asegurar la correcta interpretación de preguntas y respuestas. De ellas, dos son especialmente rescatables:

P – ¿ Por qué los argentinos hacen la guerra con el Ejército y la Fuerza Aérea ? ¿ No emplean la Armada ?.
R – La pregunta es improcedente. A título personal, pienso que la Armada Argentina está equipada para operar en el marco regional y no puede ni debería ser usada como “pato” en el tiro al blanco de las unidades nucleares de la Task Force…un ejemplo: nuestro crucero “General Belgrano”.

P – ¿Defenderá o no el General Menéndez Puerto Argentino?
R – Lucharán, duro.

Por la noche, las máquinas se ponen en funcionamiento. Incomunicado con el exterior, no puedo determinar si navegamos. ¿Qué resolución habrá tomado el comando británico respecto de los prisioneros en Ganso Verde y San Carlos?

03 de Junio

En Ganso Verde
En varios vuelos se completa el transporte a San Carlos.
Permanece retenida la Compañía B, al mando del Capitán Corsiglia. Queda con ellos el Capellán Mora.

En San Carlos ( a bordo del “Northland”)

Amanece. Las máquina siguen en funcionamiento y un ligero rolido indicaría, a mi entender, que el buque navega, posiblemente, en aguas abiertas. Examino la pintura negra del ojo de buey. ¡Eureka!. Puedo ver a través de un desprendimiento milimétrico (2 por 3 milímetros) de la pintura. Es algo.

Estamos en navegación. La forma de incidir la luz solar en las primeras luces del día sobre el mar abierto y la posición relativa de mi camarote en la estructura del buque, a babor, me permiten deducir que lo hacemos con rumbo general Este. No vamos hacia Montevideo, pese a las promesas de los mandos ingleses y considerando que no ha sido embarcada la totalidad de la Fuerza de Tareas.

Pedrozo, con algunos miembros de su Plana Mayor prepara un documento formal de protesta, para dejar constancia explícita de la violación a las leyes de la Convención de Ginebra. Participo brevemente de la reunión aportando elementos de juicio, pero no de la redacción final del documento, que tampoco soy invitado a firmar…no opino al respecto, solo sumo.

Algunos de los puntos que en su momento se consideraron para incluir son:

1 Demora en la sepultura de los muertos argentinos y en la evacuación de la zona de combate.
2 Empleo de prisioneros de guerra en la ejecución de trabajos peligrosos e insalubres.
3 Uso de prisioneros como rehenes en operaciones militares (se evidencia en la retención en Ganso Verde y San Carlos).

4 Exposición de prisioneros de guerra a peligros innecesarios (su retención en zonas de blancos rentables a operaciones aéreas).
5 Internación en lugares en lo que no está debidamente preservada la salud y la higiene de las personas.

A la tarde, por turnos, se proporcionan facilidades de baño caliente a los prisioneros, en un sector de duchas próximo a la sala de máquinas, en las cubiertas inferiores.

Por mi parte, recurro para la higiene y afeitadas diarias al expeditivo procedimiento de proveerme de agua de mar helada, haciendo funcionar el botón de descarga del inodoro y trasvasándola al lavabo.

Coincidente opinión entre los cuadros que navegamos hacia el Este (algunos oficiales, que han podido retener brújulas personales intentan verificarlo, pero la masa metálica de la nave lo impide).

El Mayor Dowling, oficial inglés a cargo de los prisioneros, se comporta con toda corrección, buscando solucionar, en la medida de sus posibilidades, los problemas que se presentan. Por su intermedio tomo conocimiento que, salvo una mínima cantidad que permanece en Ganso Verde, la masa de los efectivos argentinos se encuentra en San Carlos, esperando su embarque.

4 de Junio

En navegación. Sin variantes.El mando británico dispone dos recreos diarios para los prisioneros, en forma de paseo matinal y vespertino, al aire libre, en las cubiertas superiores.El paso de una cubierta a otra, subida y bajada de escaleras, resulta un deseado y necesario ejercicio físico, mínimo para el relax mental y distensión muscular. La brisa marina es reconfortante para el cuerpo y el espíritu. Los prisioneros lo disfrutan a pulmón pleno.

En estos paseos soy acompañado por el Teniente Comandante Coomes (o similar), quien, con discreción, controlará cada intercambio de algún saludo o frase ocasional de mi parte, en razón de regir mi situación de incomunicado.Cuando Coomes no me acompaña, por algún motivo, debo permanecer aislado físicamente y soy controlado por centinelas apostados en los sectores de cubierta destinados al recreo. No puedo dejar de notar que, a diferencia de mi incomunicación, Pedrozo, a pesar de ser el oficial más antiguo, goza del privilegio de conversar y alternar o ser acompañado sin restricción alguna. Pregunto por esa diferencia de trato a mi “bodyguard” Coomes: “Señor – es su respuesta – a pesar de la derrota, lo hemos comprobado, Ud no ha perdido el mando ni el ascendiente sobre sus hombres, lo que suele ocurrir en tropas vencidas. No tenemos interés en posibilitar que nos de vuelta el buque con un motín en altamar.”

El racionamiento sigue los lineamientos acostumbrados: 0630 y 1830 horas (argentina) un bol de escasos pero nutritivos 250 gramos del ya remanido guiso/sopa de carne y verduras y un jarro de café negro o con leche, horrible, sin azúcar y sin pan.La tropa supera todas las carencias, menos la falta de pan (como ya lo comprobáramos en operaciones); tiene la impresión de que no raciona. Disminución generalizada en el peso del personal, al somatizar sus tensiones.
05 de Junio

En Ganso Verde

Por la mañana, sepelio de los combatientes argentinos, al Norte de Darwin. La sepultura es una fosa común, violando lo dispuesto en el artículo 17 de la Convención de Ginebra. Esa disposición aclara que las tumbas serán individuales, si las circunstancias lo permiten. Siendo total el control del itsmo por parte de los británicos – incluso paracaidistas e infantería de marina han sido relevados por efectivos gurkas -, el procedimiento adoptado no tiene justificación alguna.

Para el sepelio se lleva a efecto una sencilla formación presidida por el General Jeremy Moore; asisten su ayudante, periodistas y fotógrafos ingleses, el Capitán Corsiglia, el Teniente Yorio y el Subteniente Gómez Centurión. El Capellán Mora, a cargo del rezo del responso, es secundado por un sacerdote católico inglés que traduce para los asistentes de habla inglesa.

Esa noche, salvo un reducido grupo a cargo de Corsiglia que también integra el Capellán Mora, el grueso de los efectivos de la Compañía B es helitransportado a Ajax Bay (Gran Malvina).

En el buque “Northland”

Alta mar, primeras horas del día, noche cerrada. Me despierta una ya desacostumbrada sensación de quietud y silencio. Máquinas paradas, perceptible cabeceo y rolido de la nave. Voces inglesas, lejanas, sobre puestas al ruido de actividad, correr de cadenas, chirridos y golpes metálicos.

Por el “mirador” personal compruebo la presencia de un buque de porte menor, amarrado a la banda de babor.Mar grueso, fuertes vientos y lluvia torrencial. Encontrado oleaje por la presencia paralela de las naves; los haces de luz (sorda) de algunos reflectores tornan fosforescentes las crestas hirvientes de las olas. Mas allá, a la luz del tenue resplandor que expande el punto focal de actividad, el espectáculo de nuestro Atlántico Sur es sobrecogedor, salvajemente hermoso.

El carguero transborda al “Northland”, por medios diversos, repuestos automotores, material bélico, munición, explosivos y combustible.

No puedo identificar al otro buque; me lo impide el ángulo de visión. El transporte se desprende antes del amanecer. Conclusión inquietante: cientos de prisioneros están embarcados en una trampa explosiva flotante, que constituye un blanco más que apetecible a los ataques aéreos argentinos, de los cuales es casi seguro que se encuentra fuera de alcance, atento al rumbo y tiempo de navegación.

¿Y más adelante?. No quiero responderme a mí mismo ese interrogante pero, algo es seguro; el buque deberá retornar a San Carlos a desembarcar su carga.

Amanece, semicubierto y con nieblas ligeras. Dedico parte de la mañana a esbozar los lineamientos de las enseñanzas militares que ha sumado a mi experiencia la campaña en las islas. Es un adecuado entretenimiento intelectual y una forma provechosa de pasar el encierro en solitario, pero también necesario y conveniente transmitirle a la superioridad mi modesto aporte personal para el perfeccionamiento del Ejército.

Utilizo las hojas en blanco de la libreta personal de un soldado que me fuera entregada en San Carlos, entre otros efectos personales de combatientes muertos en Darwin; ( de esos elementos, he reservado para mí un rosario ). Continuaré en la tarea hasta la repatriación.

Supongo que el Ejército no consideró en absoluto aprovechable la experiencia adquirida por un Jefe de Regimiento en operaciones de guerra convencional (las primeras después de más de siglo y medio) – por lo menos la mía en particular – por cuanto a mi regreso y reintegrado al servicio, ni posteriormente en retiro obligatorio, me fue ordenada o requerida una sola línea en tal sentido; igualmente, mucho me sirvió para los bosquejos iniciales de este libro.

Hora de recreo en la mañana. En cubierta, los prisioneros nos sorprendemos por la comprobación de que estamos en el centro de la Task Force o, por lo menos, de buena parte de ella. Hay a la vista no menos de 25 naves de variado porte. El comentario de un oficial sintetiza la opinión general de todos a la vista de ese poder
– “Sin lugar a dudas, el Operativo Rosario ha provocado cosquillas muy jodidas en el culo de la Thatcher…!!
Carcajada general en el grupo próximo al asombrado comentarista.
En el día, el “Northland” se aleja de la flota.

06 de Junio

Siendo el día que mi hija Viviana Andrea cumple 22 hermosos años, durante el recreo de la mañana solicito al Teniente Comandante Coomes, mi escolta personal, la gestión de un permiso para saludarla por teléfono, o al menos, con un radiograma total, el no que es de esperarse, ya lo tengo. Autorización negada. Deberé conformarme con dedicar el día a su amado recuerdo, rogando a Dios le otorgue fuerzas para sobrellevar en paz la adversidad que ensombrece el incierto destino de su padre y por su felicidad y personal ventura.
Los Oficiales, haciendo gala de buen ánimo y mejor sentido del humor, se entretienen enseñando a los centinelas frases de subido tono, referidas a los reyes o la primera ministro inglesa, irreproducibles, que ellos repiten ingenuamente…o no?, a viva y alta voz en tanto recorren el pasillo.Los camarotes estallan con las jóvenes risas mucho tiempo contenidas de sus ocupantes, a tal punto que en algún caso motivan la intervención del personal superior de la guardia para recomponer el orden.

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[1] La relación de los hechos en San Carlos es retroactiva a las primeras horas del día 21 de Mayo y responden en un todo y desde la fecha de arribo a la zona, al informe operacional de su jefe del EC “G”, Teniente Primero Esteban.

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