{"id":1287,"date":"2019-07-12T06:41:26","date_gmt":"2019-07-12T06:41:26","guid":{"rendered":"https:\/\/laperlaaustral.com.ar\/guerra-malvinas\/?p=1287"},"modified":"2019-08-05T07:05:41","modified_gmt":"2019-08-05T07:05:41","slug":"capitulo-viii-la-sancion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laperlaaustral.com.ar\/guerra-malvinas\/capitulo-viii-la-sancion\/","title":{"rendered":"La sanci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Cap\u00edtulo VIII \u201cLa sanci\u00f3n\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel sombr\u00edo mes de Julio de 1982, el personal de las unidades que hab\u00edan participado en el conflicto sintieron la crueldad y crudeza de la realidad de posguerra que, en el continente, las ten\u00eda como protagonistas. <\/p>\n\n\n\n<p>Se encontraron en el centro de un inmisericorde c\u00edrculo de dedos acusadores. Era por dem\u00e1s evidente que la derrota militar sufrida no era asumida con la dignidad y el decoro equiparables y merecedores del orgullo nacional con que la naci\u00f3n vitore\u00f3 el gesto soberano, reivindicatoria, del 2 de Abril.<\/p>\n\n\n\n<p>Las Fuerzas Armadas, sus combatientes en particular, fueron estigmatizados con la se\u00f1al y todo el peso de la responsabilidad de esa derrota. No hubo limitaciones ni consideraci\u00f3n alguna a la abnegada heroicidad sin esperanzas con que debieron enfrentar, en defensa de las islas recuperadas, el poder\u00edo de uno de los colosos militares del planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Estrategas de escritorio y de caf\u00e9, profesionales liberales y militares activos y desocupados, charlatanes de toda laya, t\u00e1cticos de billar y \u201cfoot-ball 5\u201d, se regodearon con la sangre de nuestros muertos y heridos y la dignidad de los supervivientes. <\/p>\n\n\n\n<p>Se esmeraron, pulcramente, en vilipendiar a los combatientes y charlatanear sobre las soluciones que debieron haberse implementado a todo nivel de conflicto para ganar la guerra. Con los \u201chuevos rotos\u201d, la tortilla que se hizo fue sencillamente descomunal.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin p\u00e9rdida alguna de tiempo, la reciente victoria por aniquilamiento de las Fuerzas Armadas sobre la subversi\u00f3n ap\u00e1trida devino, pol\u00edticamente, entre gallos y medianoche, en la formulaci\u00f3n de cargos y culpas por violaci\u00f3n de los derechos humanos que, obviamente, s\u00f3lo resultaron reivindicativos para las organizaciones subversivas, sus miembros y familiares.<\/p>\n\n\n\n<p>En tiempo perentorio, fueron sentadas en el banquillo de los acusados. A ello se sum\u00f3, sin discernir verdades o mentiras (con el prop\u00f3sito muchas veces confeso a viva voz de lapidarlas definitivamente), los errores del llamado \u201cProceso de Reorganizaci\u00f3n Nacional\u201d La cohesi\u00f3n y esp\u00edritu de cuerpo, sus pilares esenciales, se encontraban ya debilitados por un prolongado ejercicio del poder usurpado a la democracia en un proyecto pol\u00edtico de facto de ut\u00f3picos objetivos. Es casi completa su descomposici\u00f3n por el peso de aquel estigma y la condenable deserci\u00f3n de aquellos de sus miembros que pretendieron evitar indeseables m\u00e1culas.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto emergi\u00f3 la cuesti\u00f3n esencial: deslindar responsabilidades.<br> El Ej\u00e9rcito, fiel a la tr\u00e1gica tradici\u00f3n que deline\u00e9 someramente en el pr\u00f3logo, con una superficial imagen de cohesi\u00f3n interna, se escindi\u00f3 profundamente y result\u00f3 manifiesta una verdad que se pretend\u00eda encubrir: ten\u00eda dos caras; \u201cel Ej\u00e9rcito veterano de Malvinas\u201d y \u201cel Ej\u00e9rcito continental no combatiente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema pol\u00edtico interno planteado a los mandos por la derrota militar fue resuelto sencillamente: \u201cel Ej\u00e9rcito veterano\u201d deb\u00eda responder en principio por la responsabilidad integral de aquella derrota, sin m\u00e1cula para el segundo. A ese efecto, se arbitraron todas las medidas necesarias.<\/p>\n\n\n\n<p>A principios de Julio de 1982, con una fracci\u00f3n importante de los efectivos del Regimiento&nbsp;de Infanter\u00eda 12, participo en Curuz\u00fa \u2013 Cuati\u00e1 de la ceremonia de asunci\u00f3n del mando del nuevo Comandante de la IIIra Brigada de Infanter\u00eda, General BRAULIO A. SANCHEZ AVALOS, nombrado en reemplazo del General OMAR PARADA, a la saz\u00f3n a\u00fan prisionero de guerra en las islas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al t\u00e9rmino del acto, el General SANCHEZ AVALOS, quien hab\u00eda sido en los a\u00f1os 80\/81 mi Segundo Comandante y Jefe de Estado Mayor en el Comando de la Vta Brigada de Infanter\u00eda (San Miguel de Tucum\u00e1n), donde yo me desempe\u00f1aba como Jefe de la Divisi\u00f3n Operaciones, me&nbsp;invit\u00f3 a tomar un caf\u00e9 y conversar en el despacho de su nuevo comando. En el curso de la conversaci\u00f3n, haciendo gala de la dura franqueza y sinceridad que siempre lo caracterizara, me expresa, casi textualmente, seg\u00fan recuerdo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>_ \u201cPIAGGI\u2026 Uds, los que tuvieron el honor de estar en las islas, son los que perdieron la guerra. No pueden pensar siquiera en la continuaci\u00f3n de una carrera militar; ser\u00e1n, sin remedio, los cabezas de turco, los chivos expiatorios arrojados a los leones para reconstruir la imagen de la Fuerza luego de esta derrota. Imag\u00ednese la gloria que, por contrario imperio, los habr\u00eda aguardado de haber resultado vencedores; es la contrapartida\u201d. <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p> La crudeza de esas palabras, disparadas a quemarropa, no lleg\u00f3 a perturbarme. Hab\u00eda acumulado en el alma demasiados golpes en muy poco tiempo y mi insensibilidad era, para entonces, casi enfermiza: m\u00e1s, las esperaba. Agradec\u00ed al se\u00f1or general la deferencia de su sinceridad. Jam\u00e1s tuve despu\u00e9s la oportunidad de apreciar en otro superior igual franqueza respecto de mi situaci\u00f3n personal y profesional y a mis actos de servicio en la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Promediando Julio, un radiograma cursado a mi unidad por el Comando en Jefe informa de la resoluci\u00f3n\u00a0de mi relevo como Jefe de Regimiento, que se har\u00eda efectiva, entre otras previstas en todas las unidades combatientes, el d\u00eda 24 de Julio, en ceremonia presidida por el designado Comandante de la IIIra Brigada, General SANCHEZ AVALOS. <\/p>\n\n\n\n<p>El mensaje se recibe mientras se celebra una fiesta en el Club Social de Mercedes por la boda de mi ayudante, el Subteniente Marcelo DORIG\u00d3N. Los oficiales presentes retienen el radio, no se me informa de su recepci\u00f3n y observo intrigado, desconociendo l\u00f3gicamente el motivo, un nervioso intercambio de comentarios y cuchicheos en las mesas, que no logro descifrar.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, un grupo de esposas de los oficiales m\u00e1s antiguos de la unidad se presentan en mi domicilio y en mi ausencia, preocupadas, ponen en conocimiento de mi esposa que los oficiales se han propuesto amotinar la unidad el d\u00eda 24 de Julio e impedir la ejecuci\u00f3n de mi relevo imposibilitando al Comandante de Brigada su ingreso a la misma. <\/p>\n\n\n\n<p>Enterado oportunamente por mi esposa de la situaci\u00f3n, ordeno la presentaci\u00f3n de los oficiales involucrados, les agradezco el personal halago que implica su actitud de extrema lealtad a mi persona y comando y, en tanto remarco la gravedad del delito militar que cometer\u00edan, recabo absoluta subordinaci\u00f3n a los mandos naturales. As\u00ed se har\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>El 24 de Julio de 1982, presidida la ceremonia por el Comandante de la IIIra Brigada de Infanter\u00eda,&nbsp;General SANCHEZ AVALOS, me releva en el mando del Regimiento de Infanter\u00eda 12 \u201cGENERAL ARENALES\u201d, el Teniente Coronel RAM\u00d3N ORTEGA.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda conciencia de la raz\u00f3n del relevo, que me fuera tan francamente expuesta. La serenidad de esp\u00edritu propia del deber cumplido y la determinaci\u00f3n de luchar por la verdad fueron el corolario de mis sentimientos en la circunstancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Al t\u00e9rmino de la ceremonia, la efusividad solidaria de quienes hasta ese momento hab\u00edan sido mis oficiales y suboficiales me conmueve hasta las l\u00e1grimas. Nunca los olvidar\u00e9:&nbsp;el \u201cfilo de navaja\u201d que hab\u00edamos transitado juntos lo impedir\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El 30 de Julio de 1982 el personal de cuadros subalternos del Regimiento me despide con una comida en el Casino de Suboficiales. Me sent\u00ed confortado por las palabras de afecto y las actitudes solidarias que, sencilla pero calurosamente, alientan mi fe en la justicia. Me hacen entrega de un obsequio que, hoy y ahora, ante m\u00ed y mientras redacto estas l\u00edneas, adorna mi escritorio de oficial superior retirado.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera semana de Agosto ser\u00e1n el Intendente de Mercedes Dr TRONCOSO, jefes y oficiales de la guarnici\u00f3n, representantes de las fuerzas vivas y amigos invitados, quienes me agasajen y despidan con un almuerzo en la ciudad. Las palabras del intendente resultan un desagravio anticipado al sombr\u00edo devenir profesional que adivinan en la irregularidad temporal de mi relevo y tambi\u00e9n un reconocimiento a mi desenvolvimiento en las relaciones con la comunidad en mi car\u00e1cter de Jefe de la Guarnici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">En mi agradecimiento remarqu\u00e9, entre otros conceptos: <\/h5>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026Esperan d\u00edas dif\u00edciles al 12 de Infanter\u00eda; la unidad es vuestra, es parte importante de Mercedes\u2026 falta har\u00e1 que la apoyen y sostengan en los sombr\u00edos d\u00edas que vendr\u00e1n\u2026 los hombres no perdonan\u2026 No olviden que no delegar\u00e9 jam\u00e1s la responsabilidad de todas las decisiones operacionales que, en campa\u00f1a, deb\u00ed asumir sujeto a mi comando\u2026 Estoy orgulloso de los hombres que he comandado en batalla, muchos de ellos hijos de esta ciudad, cualquiera fuese mi personal destino. Dios os guarde\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda anterior a nuestra partida definitiva de Mercedes, el Jefe del Escuadr\u00f3n de Caballer\u00eda Blindado 3, Mayor VALENTI FIGUEROA, su esposa, oficiales y se\u00f1oras, nos agasajan con una cena de despedida; en ocasi\u00f3n de los brindis, dice VALENTI FIGUEROA: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u201cLuly, el destino te enfrenta a momentos dif\u00edciles para tu esposo, Italo, nuestro Jefe de Guarnici\u00f3n y amigo; sabemos de tu templanza y fe; entre nosotros tu gracia y sencillez ha sabido edificar la amistad que nosotros sentimos por vosotros como de siempre. Italo, la seguridad de tu causa, tu honestidad personal y profesional abrillantar\u00e1n tu verdad y triunfar\u00e1s, lo sabemos\u2026 nos embarga la tristeza de vuestra partida; conservar la alegr\u00eda de haber convivido con vosotros es la mejor forma de decirles hasta siempre\u201d.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Pocos d\u00edas despu\u00e9s dejaba Mercedes con mi familia y, no teniendo destino militar asignado, en disponibilidad, instalaba mi hogar en la casa de mis suegros, Armando e Irma, en Victoria, Provincia de Buenos Aires. sum\u00e1bamos, inc\u00f3modamente, nuestros muebles y enseres a los suyos, por cuanto mi departamento en Capital se encontraba locado por un amigo y no lo pod\u00eda ocupar por el momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Casi diariamente realizo en el Edificio \u201cLIBERTADOR\u201d, sede del Comando en Jefe del Ej\u00e9rcito, tr\u00e1mites diversos propios de mi situaci\u00f3n. Percibo en los rostros de superiores, algunos compa\u00f1eros y subalternos, los signos inequ\u00edvocos de la desaprobaci\u00f3n, del reproche, del desconocimiento de mi persona y mi condici\u00f3n profesional, el desprecio\u2026 en fin, la violencia formal y sin tapujos, profundamente hiriente y dolorosa, del que \u201cno estuvo\u201d para con el que \u201cs\u00ed estuvo\u201d y que integr\u00f3 el Ej\u00e9rcito combatiente derrotado. No siempre fue as\u00ed, a Dios gracias; tambi\u00e9n supe de la amistad sin cortapisas, de la camarader\u00eda franca y sincera, del apoyo irrestricto y del reconocimiento de casi cuarenta a\u00f1os de servicios militares computables, honesta y profesionalmente cumplidos.<\/p>\n\n\n\n<p>La contraposici\u00f3n de sentimientos tan encontrados me desborda. La s\u00edntesis es una experiencia terrible que por s\u00ed misma genera las fuerzas que espiritualmente necesitaba para luchar por la verdad y la justicia de una causa: el honor mancillado de los combatientes del Conflicto Atl\u00e1ntico Sur.<\/p>\n\n\n\n<p>A mediados de Agosto, en uso de una licencia especial concedida a los combatientes, descanso una semana en las sierras de C\u00f3rdoba (La Falda) en compa\u00f1\u00eda de mi esposa Luly. Es tiempo de sol, caminatas y largas reflexiones\u2026 Profesional en todo momento, hab\u00eda tenido ocasi\u00f3n de comprobar en Buenos Aires que el relevo de mi jefatura no ser\u00eda, con exclusi\u00f3n de otras, la \u00fanica forma de deslindar lo que era evidente se consideraba mi \u201cprotag\u00f3nica\u201d responsabilidad en la derrota militar en&nbsp;Malvinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Desocupado y sin destino como estaba, aprovecho la situaci\u00f3n para prolongar el paseo visitando en Catam\u00e1rca a mi hijo Sergio que presta servicio en el 17 de Infanter\u00eda Aerotransportado, y luego, a entra\u00f1ables amigos en Tucum\u00e1n, donde estuviera destinado los a\u00f1os 80\/81.<\/p>\n\n\n\n<p>El 02 de Setiembre de 1982 se considera mi situaci\u00f3n en la Junta Superior de Calificaci\u00f3n de Oficiales; el Acta de presentaci\u00f3n de mi caso a la Junta expl\u00edcita textualmente:<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">\u201c Teniente Coronel I D ITALO ANGEL PIAGGI \u201d<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"> 1.\u00a0CAUSA: <\/h5>\n\n\n\n<p>Antecedentes desfavorables (Desempe\u00f1o deficiente en las Operaciones en Islas Malvinas)<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2.\u00a0ANTECEDENTES: <\/h5>\n\n\n\n<p>Los antecedentes remitidos por la Comisi\u00f3n de Evaluaci\u00f3n presidida por el General de Divisi\u00f3n D EDGARDO N\u00c9STOR CALVI, ha determinado:<\/p>\n\n\n\n<p>a)&nbsp;Poco satisfactorio nivel de mantenimiento de la Unidad de la que era Jefe (RI 12). <br>\nb)&nbsp;Deficiente grado de educaci\u00f3n e instrucci\u00f3n de Cuadros y Tropa. <br>\nc)&nbsp;Relacionado con la conducci\u00f3n de la Unidad se pueden se\u00f1alar hechos y circunstancias que han gravitado desfavorablemente en el resultado de las operaciones de la Unidad. <br>\nd)&nbsp;No demostrar un desvelo constante ante graves problemas que viv\u00eda el elemento a su cargo, sin adoptar resoluciones que, si bien pod\u00edan llegar a ser consideradas extremas, ten\u00edan la posibilidad de atemperar la cr\u00edtica situaci\u00f3n que se soportaba.<br>\ne)&nbsp;El esp\u00edritu de lucha de gran parte de las fracciones en contacto con el enemigo s\u00e9 vi\u00f3 claramente afectado por diversos factores, algunos de los cuales eran de responsabilidad de la Jefatura de la Unidad. <br>\nf)&nbsp;La resoluci\u00f3n de capitular frente al enemigo, adoptada por el Jefe de Regimiento, se presenta influenciada por algunas circunstancias que dan una sensaci\u00f3n de desarticulaci\u00f3n del Comando de la Unidad.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">3.\u00a0Su desempe\u00f1o est\u00e1 corroborado por: <\/h5>\n\n\n\n<p> a)\u00a0Informe de Operaciones del Personal Superior del RI 12. <br> b)\u00a0Informes de Operaciones del siguiente personal: <br> (a)\u00a0Teniente lro I DANIEL CARLOS ESTEBAN<br> (b)\u00a0Teniente lro I RAM\u00d3N JOSE DUASO FERNANDEZ <br> (c)\u00a0Teniente lro A CARLOS ALBERTO CHANAMPA <br> (d)\u00a0Subteniente A JOSE EDUARDO NAVARRO.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"> 4.\u00a0La mencionada Comisi\u00f3n propone: <\/h5>\n\n\n\n<p> a)\u00a0Relevo del cargo de Jefe de Unidad. <br> b)\u00a0Aplicar al causante una sanci\u00f3n disciplinaria por la siguiente causa: \u201c Desempe\u00f1\u00e1ndose como Jefe de Regimiento de Infanter\u00eda en operaciones, no extremar las medidas en el cumplimiento de las tareas inherentes a su cargo, gravitando, de esa manera, desfavorablemente, en el desempe\u00f1o de su Unidad, al estar afectado el esp\u00edritu de lucha de las fracciones a su mando\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>c)&nbsp;Elevar a la Junta Superior de Calificaci\u00f3n de Oficiales el caso, a los efectos de su consideraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">5.\u00a0SITUACION ACTUAL DEL CAUSANTE: <\/h5>\n\n\n\n<p>Fue relevado del RI 12.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">6.\u00a0CURSOS DE ACCI\u00d3N <\/h5>\n\n\n\n<p> a)\u00a0Curso de Acci\u00f3n 1 Clasificar al causante de \u201c INEPTO PARA LAS FUNCIONES DE SU GRADO \u201d, debiendo en consecuencia ser pasado a Situaci\u00f3n de Retiro Obligatorio.<\/p>\n\n\n\n<p>(a)&nbsp;Fundamentos Haber observado como Jefe de Regimiento en operaciones frente al enemigo, un desempe\u00f1o totalmente deficiente, no ejerciendo debidamente las responsabilidades inherentes a su cargo, gravitando debido a ello en forma desfavorable en el desempe\u00f1o de su Unidad en las operaciones, lo cual lo inhabilita para continuar prestando servicios en la Instituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>(b)&nbsp;Solicitar al Comandante en Jefe del Ej\u00e9rcito la imposici\u00f3n de una sanci\u00f3n disciplinaria al causante por la siguiente causa: (Inserta en punto 2., h., 2), precedente.<\/p>\n\n\n\n<p>(c)&nbsp;Arresto o Suspensi\u00f3n de Mando hasta 6 meses.<\/p>\n\n\n\n<p>b)&nbsp;Curso de Acci\u00f3n 2 <br>\n(a)&nbsp;Dejar el caso pendiente y solicitar al Comandante en Jefe del Ej\u00e9rcito se profundice la&nbsp;investigaci\u00f3n sobre la conducta del causante, por similitud con lo determinado en los Art\u00edculos 298 y 299 de la LM-2-II, si se considera que los elementos de juicio disponibles no son suficientes para adoptar una resoluci\u00f3n inmediata y en raz\u00f3n de que, por las caracter\u00edsticas de los hechos, la conducta del causante podr\u00eda tipificar alguna ilicitud penal contemplada en el C\u00f3digo de Justicia Militar.<\/p>\n\n\n\n<p>(b)&nbsp;P: IFG (1) Sanci\u00f3n &#8211; Arresto (1) (Hay una firma sin aclaraci\u00f3n) (1)[1] <\/p>\n\n\n\n<p>En el curso de ese mes tramito ante la Secretar\u00eda General del Comando en Jefe los carnets societarios para utilizar durante el verano las piletas e instalaciones deportivas del Estado Mayor en VILLA MARTELLI, Provincia de Buenos Aires, con mi esposa e hija Viviana. Las solicitudes y papeles rutinarios se completaron normalmente y soy citado para la semana siguiente a fin de retirar los carnets. Cuando lo hago, se me informa que aun no han sido visados y autorizados por el se\u00f1or Coronel R.C., Secretario General; que regrese la semana siguiente\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La semana siguiente y posterior tengo igual respuesta. En esta \u00faltima ocasi\u00f3n, la empleada administrativa a cargo del tr\u00e1mite se apiada de m\u00ed y me comenta: \u201cSe\u00f1or, creo que ha trascendido que Usted ser\u00e1 sancionado y pasado a retiro obligatorio; personalmente creo que no ser\u00e1n aprobados sus carnets\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pregunto entonces: \u201cSi as\u00ed fuese, \u00bfhay raz\u00f3n alguna para que se discrimine y sea prohibido el ingreso al club a mi esposa y a mi hija\u2026?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio fue elocuente\u2026 s\u00ed, mi exclusi\u00f3n de la Fuerza era raz\u00f3n suficiente para excluirlas del club\u2026 \u00bf Pueden mis lectores tan s\u00f3lo imaginar c\u00f3mo me sent\u00ed\u2026?<br>\nCondenado sin juicio previo por una instancia administrativa y como consecuencia de chismes de pasillo, era conceptuado indigno, con mi familia, de tener trato social con mis pares en un club deportivo\u2026 Por Dios&nbsp;\u00bf qu\u00e9 me esperaba profesionalmente\u2026?. ( Por cierto, no tuve acceso al club hasta varios a\u00f1os despu\u00e9s).<\/p>\n\n\n\n<p>No deb\u00ed esperar mucho. Los primeros d\u00edas de Octubre recib\u00ed una comunicaci\u00f3n del Comando En Jefe (Jefatura I \u2013 Personal) en la que se me ordenaba presentarme el d\u00eda 13 de Octubre a efectos de tomar conocimiento y firmar documentaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Me recibe un se\u00f1or Coronel retirado con funciones en el \u00e1rea que me requiere, simult\u00e1neamente, la firma \u201cEnterado\u201d de una sanci\u00f3n disciplinaria de cuatro meses de arresto (120 d\u00edas) impuesta por el Comandante en Jefe, General CRISTINO NICOLAIDES con fecha 11 de Octubre y de la resoluci\u00f3n de la Junta Superior de Calificaci\u00f3n de Oficiales de fecha 01 de Octubre, por la cual era calificado Inepto para las Funciones de mi Grado (IFG) y que, consecuentemente, deb\u00eda pasar oportunamente a Retiro Obligatorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Me sent\u00ed realmente mal, indignado, humillado sin miramientos. No hab\u00eda tenido juicio ni ejercido defensa alguna; a m\u00e1s de eso, alguna particularidad del acto de la firma y las fechas de los documentos configuraban un agravio a mi persona y jerarqu\u00eda y vulneraban precisas prescripciones reglamentarias. Me explico:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a8&nbsp;La sanci\u00f3n me era impuesta sin un sumario previo exigido por la ley militar, probatorio de la causa punible como falta disciplinaria.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a8&nbsp;La sanci\u00f3n en s\u00ed, 120 d\u00edas de arresto, exced\u00eda las facultades disciplinarias del Comandante en Jefe; dada mi condici\u00f3n de Oficial Jefe (Teniente Coronel), el Comandante pod\u00eda imponer, con sumario previo, hasta 60 d\u00edas de arresto; me impuso, sin sumario, 120 d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a8&nbsp;Casi cuarenta a\u00f1os de servicios computables, mi jerarqu\u00eda, cargo que hab\u00eda detentado y delicadas circunstancias de la presunta falta cometida no merec\u00edan, del comando que impon\u00eda la sanci\u00f3n, la consideraci\u00f3n \u00e9tica debida a un subalterno de llamarlo a su presencia para una comunicaci\u00f3n personal de aquella y sus fundamentos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a8&nbsp;El Coronel retirado que me comunicaba la sanci\u00f3n merec\u00eda mi respeto y consideraci\u00f3n, pero no era, de manera alguna, la autoridad a la que correspond\u00eda la responsabilidad formal de hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a8&nbsp;La fecha en que hab\u00eda sido impuesta la sanci\u00f3n, 11 de Octubre, era posterior a la de la resoluci\u00f3n de la Junta de Calificaciones, 1ro de Octubre, por la cual se me calificaba inepto; esta irregularidad en las fechas materializaba una evidente inversi\u00f3n de la relaci\u00f3n causa &#8211; efecto con directo perjuicio de la justicia por cuanto, a la fecha de ser calificado inepto, el antecedente que la fundaba, la sanci\u00f3n, no hab\u00eda sido impuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>Fija la vista en aquellos papeles y en la evidente injusticia de estas decisiones, tom\u00e9 conciencia que, inexorablemente, deb\u00eda cumplir el rol asignado a los vencidos de Malvinas que con tanta franqueza, describiera en su charla SANCHEZ AVALOS: \u201ccarne de chivos expiatorios para acallar el clamor furioso de la Gorgona\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El 15 de Octubre, ese d\u00eda, muy abatido moralmente, no por la sanci\u00f3n \u2013 un acto rutinario del servicio al fin \u2013 sino por la pestilencia de las intenciones ocultas, regres\u00e9 a mi casa, bes\u00e9 a mi mujer y a mi hija, le d\u00ed un abrazo a mi suegro&nbsp;y entra\u00f1able amigo Armando e inici\u00e9 formalmente el cumplimiento de la sanci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La generalidad de los textos, la imprecisi\u00f3n de los cargos, me obligan a requerir, por nota, la vista de los antecedentes que fundamentaban las causas, de modo tal que, conocidas, pudiera refutarlas, recusar las sanciones y solicitar que se dejen sin efecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Las solicitudes de vista de los antecedentes no fueron atendidas; peor, fueron denegadas por omisi\u00f3n, por cuanto, sencillamente, no se tuvo conmigo la m\u00ednima consideraci\u00f3n de una respuesta negativa formal.<\/p>\n\n\n\n<p>Agravando mi ignorancia de las causas de la sanci\u00f3n, tampoco fui citado por la Comisi\u00f3n dispuesta por el Comando en Jefe (Comisi\u00f3n Calvi \u2013 as\u00ed llamada por haber sido presidida por el Jefe del Estado Mayor General, de ese apellido) para evaluar las operaciones en las islas; esto me hubiera permitido ampliar, ratificar, rectificar y\/o fundar los compulsivos informes que yo realizara los d\u00edas 14 y 15 de Junio. No solo yo, sino tambi\u00e9n los cuadros que dependieron org\u00e1nicamente de mi mando en la Fuerza de Tareas \u201c Mercedes \u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los d\u00edas 21 y 22 de Octubre de 1982, dentro de los lapsos que otorga la ley militar para presentar reclamo, atento a que tampoco me hab\u00edan sido acordadas las pr\u00f3rrogas solicitadas para saber de mis culpas y corr\u00eda peligro de que me fueran rechazadas por presentarlas \u201c fuera de t\u00e9rmino \u201d, elev\u00e9 un recurso y un reclamo acerca de la sanci\u00f3n de 120 d\u00edas de arresto y de la calificaci\u00f3n IFG ( Inepto), respectivamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Independientemente del prejuicio de las sanciones, no pod\u00eda entender qu\u00e9 las fundaba, porque, tanto en el curso de la campa\u00f1a como de las acciones armadas de los d\u00edas 27 al 29 de Mayo de l982, no fui observado ni sancionado por causa alguna por los comandos de los que depend\u00eda o por deficiencias en mi conducci\u00f3n que pudieran ser calificadas como faltas de disciplina o decisi\u00f3n en el ejercicio del mando. Por ende, rechac\u00e9, con la debida amplitud de elementos de juicio, las imputaciones que se me formulaban sin precisi\u00f3n alguna, aportando pruebas de que hab\u00eda ejercido mi autoridad y obrado presta y firmemente en todas las circunstancias operacionales que lo hab\u00edan exigido.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los combates del 27 al 29 de Mayo de l982, la adversidad de las condiciones que signaron la campa\u00f1a previa y la batalla, algunas con importante efecto negativo sobre el esp\u00edritu de lucha del personal en combate, como pudo apreciar el lector, restaron peso y relevancia al esfuerzo, diligencia y decisi\u00f3n personal m\u00eda y de mis Oficiales y Suboficiales, orientados a revertir su influencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto se materializ\u00f3 en la presencia f\u00edsica de la jefatura en las zonas de posiciones de primera l\u00ednea, asignando personalmente misiones a elementos de refuerzo, reagrupando y asignando misiones a elementos dispersos o desorientados o armas de apoyo pr\u00f3ximas, adoptando previsiones para la organizaci\u00f3n de posiciones de recibimiento y l\u00edneas a no ceder, recomendando, exhortando.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo ello, con limitaciones propias de la falta de movilidad y medios de comunicaciones que, en mi caso, y en funci\u00f3n de las dilatadas distancias del sistema defensivo, me impidieron hacerlo en la medida y en las zonas m\u00e1s necesarias, habida cuenta&nbsp;que alejarme en demas\u00eda del puesto de comunicaciones de mi comando implicaba la p\u00e9rdida del control de las operaciones, vivencias de la situaci\u00f3n y de mi \u00fanico medio de enlace con Puerto Argentino.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue el esp\u00edritu de lucha de la Unidad, que la superioridad juzgaba haber sido afectado por mi indebido ejercicio del mando, a pesar de las incre\u00edbles falencias de equipamiento y poder de combate que he descrito, el que permiti\u00f3 cumplir a rajatabla todas las actividades, \u00f3rdenes y misiones recibidas en campa\u00f1a, combatir, oponerse con \u00e9xito, detener el ataque brit\u00e1nico y contraatacar en tiempo y forma exitosamente en varias ocasiones, imponiendo el repliegue, reorganizaci\u00f3n, refuerzo, relevo y reabastecimiento de la brillante infanter\u00eda de elite enemiga. La resistencia ofrecida en Darwin &#8211; Ganso Verde por la Fuerza de Tareas \u201c Mercedes \u201d materializ\u00f3, en tiempo y espacio, el mayor y m\u00e1s exitoso esfuerzo de defensa ejecutado por un elemento terrestre en la batalla por Malvinas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMercedes \u201d, con su esp\u00edritu de lucha, permiti\u00f3 a la Fuerza A\u00e9rea mantener en su poder sus instalaciones de la BAM \u201c C\u00f3ndor \u201d, las que no fueron tomadas por el enemigo sino como resultado de mi resoluci\u00f3n de capitular la plaza. Efectivamente, siendo misi\u00f3n secundaria de mi Fuerza de Tareas la seguridad complementaria de la base, circunstancias del combate motivaron que fracciones de mis tropas asumieran, sin corresponderle, la responsabilidad primaria de su defensa<\/p>\n\n\n\n<p>La misi\u00f3n fue cumplida a tal punto que la BAM \u201cC\u00f3ndor \u201d no tuvo bajas de personal durante los combates del 27 al 29 de Mayo del 82.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuestionado esp\u00edritu de lucha de \u201cMercedes\u201d, el valor combativo, la abnegaci\u00f3n y sentido del deber de sus hombres super\u00f3 las humanas expectativas de capacidad de pelea de una organizaci\u00f3n militar que se encontraba \u201cen pelotas, como nuestros hermanos los indios\u201d. Y me permito una referencia literaria relacionada con la importancia del esp\u00edritu de lucha de las tropas en batalla, de un historiador militar de la Segunda Guerra Mundial:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026.son las armas las que entran en un 99 % en la obtenci\u00f3n de la victoria\u2026 La estrategia, el comando, los jefes, el valor, la disciplina, el abastecimiento, la organizaci\u00f3n y todo el bagaje moral y ps\u00edquico, no significan nada, ante una gran superioridad del armamento. A lo m\u00e1s, forman el 1 % del total\u2026 (\u201cImportancia del armamento en la Historia\u201d, FULLER, p\u00e1g 32).<\/p>\n\n\n\n<p>Piensen en los medios b\u00e9licos desplegados por los aliados en la Guerra del Golfo (1991) frente a Irak\u2026 \u00bfPuede en verdad llamarse guerra a ese conflicto, o fue&nbsp;simple aplastamiento\u2026?<\/p>\n\n\n\n<p>La indiscutible superioridad material del enemigo contrapuesta a carencias incre\u00edbles, multiplic\u00f3 el efecto de aquella, restando al esp\u00edritu de lucha argentino toda posibilidad de expresi\u00f3n en un \u00e9xito imposible, cualquiera hubiese sido el peso opuesto por mi diligencia, decisi\u00f3n y personales esfuerzos, m\u00edos o de mis cuadros o de mis combatientes en batalla.<\/p>\n\n\n\n<p>La elaboraci\u00f3n de los documentos del recurso hasta su elevaci\u00f3n llenaron las horas de mi arresto; a partir de entonces, casi ingenuamente, esperaba que el tiempo, el esclarecimiento de los hechos y la justicia de los hombres revirtieran la penosa incertidumbre de mi perdida libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi pasi\u00f3n por la lectura y la actividad f\u00edsica practicada casi furiosamente en el limitado espacio de una casa, quemaban las energ\u00edas y la ira de mi sangre; mi equilibrio emocional y serenidad de esp\u00edritu, aparentemente inc\u00f3lumes, muchas veces se desintegraban en el tormentoso curso de mis pensamientos y reflexiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis seres queridos, en especial los momentos, mates amargos y charlas departidas con mi suegro Armando, un hombre \u00edntegro, sabio sin estridencias y de juicio certero y criterioso, con sus 80 a\u00f1os, eran el b\u00e1lsamo a que recurr\u00eda para aquietar mis sentimientos y encontrar la paz interior necesaria para seguir adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>Era consciente de que mi lucha por la verdad ser\u00eda larga y plena de dificultades y sinsabores, pero no estaba dispuesto a cejar en ella; aun si hubiese sabido entonces que llevar\u00eda diez a\u00f1os de mi vida, como efectivamente sucedi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>De aquellos d\u00edas recuerdo haber visto, incr\u00e9dulo, \u201clas espaldas\u201d de muchos de aquellos que consideraba mis viejos y entra\u00f1ables amigos; sent\u00ed el silencio y la indiferencia de algunos y supe de los comentarios \u00e1cidos, insultantes y condenatorios de otros.<br>\nTambi\u00e9n pude comprobar el amor y la entra\u00f1able amistad de otros, solidarios y comprensivos, creyendo en m\u00ed como persona y como profesional, apoy\u00e1ndome franca y abiertamente, al punto de visitarme pese a la expresa prohibici\u00f3n que ten\u00eda del Estado Mayor para recibir visitas.<\/p>\n\n\n\n<p>La s\u00edntesis de tan encontrados sentimientos y la dureza de las circunstancias que viv\u00eda enriquecieron mi experiencia humana, sirvieron para aventar el abatimiento que frecuentemente me envolv\u00eda y me templaron para el dolor de esos d\u00edas y los que vinieron en \u00e9sta, mi causa, la causa de mis muertos, heridos y excombatientes por la Patria de la FT \u201c Mercedes \u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa fortaleza interior abroquel\u00e9 mi decisi\u00f3n de impedir que nada me apartara de esa b\u00fasqueda de la verdad y la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Una ma\u00f1ana de Noviembre, mi amigo y compa\u00f1ero de promoci\u00f3n, Teniente Coronel V\u00cdCTOR ABEL RUIZ, destinado en el edificio Libertador, Estado Mayor General (Jefatura III \u2013 Operaciones), me llama por tel\u00e9fono, me comenta y pide mi parecer sobre la solicitud que ha hecho a la superioridad para que mi hijo, a la saz\u00f3n Subteniente SERGIO MARCO PIAGGI, destinado en el 17 Aerotransportado, pasara a prestar servicio en el Regimiento 14 de Infanter\u00eda Aerotransportado (C\u00d3RDOBA). Agradezco a Ruiz muy sinceramente su personal inter\u00e9s profesional por Sergio, atento a todo lo que pod\u00eda implicar para mi muchacho la situaci\u00f3n de su padre: preso por inepto.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s, el que me llama es el Jefe del Regimiento Aerotransportado 2, Teniente Coronel ADOLFO PATRICIO ETCHEHUN, tambi\u00e9n compa\u00f1ero y amigo, inform\u00e1ndome de un pedido similar para esa unidad en C\u00d3RDOBA; igual y sinceramente agradezco a ETCHEHUN esa atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi satisfacci\u00f3n no era para menos; mis amigos se preocupaban por su destino, conscientes de que mi desgracia profesional pod\u00eda, a no dudarlo, tener ecos desfavorables para \u00e9l, por el solo hecho de llevar mi apellido y pese a estar calificado como un sobresaliente oficial de Infanter\u00eda y paracaidista militar.<\/p>\n\n\n\n<p>Es costumbre en las instituciones, al parecer, y no me refiero en exclusiva a los militares, propiciar que justos paguen por pecadores allegados y\/o con ellos, el peso de sus culpas aparentes o reales.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo ten\u00eda experiencia; toda mi carrera hab\u00eda sido signada ominosamente en los dif\u00edciles tiempos pol\u00edticos posteriores al derrocamiento del General PER\u00d3N y durante los a\u00f1os 50 y 60 por el peso de una cruz que los intolerantes de siempre cargaron sobre mis hombros: era el hijo mayor del Dr ITALO BERNARDO ANGEL PIAGGI, un hombre p\u00fablico con militancia en el justicialismo desde sus or\u00edgenes, que hab\u00eda cumplido funciones gubernamentales a nivel Intendencia de San Fernando (Pcia Buenos Aires), Diputado Provincial, Presidente de la C\u00e1mara de Diputados por per\u00edodos consecutivos y Ministro de Gobierno y Justicia de la Provincia en los a\u00f1os 73\/75; no solo buenas, en el 55, c\u00e1rcel en celdas comunes y un aberrante \u201cjuicio por alta traici\u00f3n a la Patria\u201d a cuyo t\u00e9rmino sus pretendidos jueces, en realidad chiquilines de la Libertadora devenidos en abogados de la dictadura militar, debieron disculparse.<\/p>\n\n\n\n<p>Idolatr\u00e9 a mi padre en vida y lo venero desde su fallecimiento. Alguna vez estuve dispuesto a pedir mi baja del Ej\u00e9rcito (cursaba el Colegio Militar) al comprobar la forma pestilente en que las ideas y funciones p\u00fablicas de mi padre incid\u00edan sobre las alternativas de mi carrera profesional.<\/p>\n\n\n\n<p>Su entereza en prisi\u00f3n por causas pol\u00edticas y su altiva dignidad&nbsp;fueron hechos que me marcaron a fuego y revitalizaron mi vocaci\u00f3n cuando desfallec\u00eda; me hab\u00eda dicho entonces: \u201cSer\u00e1s lo que debas ser, a pesar m\u00edo, o no ser\u00e1s nada\u201d. La experiencia, premonitoria, se reedit\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente del llamado de ETCHEHUN, vuelve a llamar Ruiz; me dice casi textualmente: \u201cItalo, lamento decirte que el cambio de destino de Sergio a C\u00f3rdoba ha quedado sin efecto. La Jefatura de Personal opina que de ninguna manera un hijo del Teniente Coronel Piaggi puede ser destinado a una Unidad de infanter\u00eda de la Fuerza; su destino ser\u00e1 el Liceo Militar \u201cGeneral Roca\u201d en Comodoro Rivadavia (Provincia CHUBUT).\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>No importaba que el Subteniente PIAGGI fuera un sobresaliente Oficial de Infanter\u00eda y paracaidista de combate\u2026 \u00a1Era mi hijo\u2026!. Al Sur, a la Patagonia, a educar militarmente a los adolescentes de un Liceo\u2026 Fr\u00edamente colgu\u00e9 el tel\u00e9fono y en mi interior pude sentir, impotente, como&nbsp;un rugido, una maldici\u00f3n silenciada.<\/p>\n\n\n\n<p>A mediados de Diciembre, promediando ya el cumplimiento de mi sanci\u00f3n con casi sesenta d\u00edas de encierro domiciliario, celebramos en familia y con algunos amigos el flamante t\u00edtulo universitario de Asistente Social de mi hija Viviana Andr\u00e9a.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy mal debe haber impresionado mi hast\u00edo carcelario a mis amigos Sammy y Coca Dufour, propietarios de 700 hect\u00e1reas de campo en Salto, Provincia de Buenos Aires; casi a bocajarro me proponen:&nbsp;\u201cPor qu\u00e9 no vas al campo, a la estancia, a completar el cumplimiento de tu arresto\u2026? A no dudar te ser\u00e1 mucho m\u00e1s saludable\u2026\u201d. Sorprendido, les explico que no puedo hacerlo por cuanto debo cumplir la sanci\u00f3n en mi domicilio. \u201cPues qu\u00e9 problema\u2026?&nbsp;me replican: \u00a1 Cambi\u00e1 el domicilio\u2026!. Mudate a la estancia\u2026 \u00bf Qu\u00e9 te impide hacerlo? \u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Dios!. Ten\u00edan raz\u00f3n, val\u00eda la pena intentarlo. Al d\u00eda siguiente, por nota al Estado Mayor solicito autorizaci\u00f3n&nbsp;para continuar el cumplimiento del arresto en aquella estancia en Salto fundando mi pedido, veraz, en la necesidad de preservar mi salud psicof\u00edsica, seriamente comprometida por el tiempo de encierro en condiciones de hacinamiento a que me hab\u00eda visto obligado una mudanza no prevista.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan era de esperar, la respuesta se demor\u00f3 al punto de olvidarme que hab\u00eda elevado a la superioridad esa petici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellas fiestas de Navidad y A\u00f1o Nuevo 82\/83, no fueron las m\u00e1s felices de mi vida. S\u00ed, estaba acompa\u00f1ado por mis seres queridos y amigos y apoyado en la infinita paciencia, amor y comprensi\u00f3n de Luly, mi esposa, pero, como nunca me sucediera antes, supe de la melanc\u00f3lica depresi\u00f3n, inexplicable a veces, que aqueja a muchas personas en esos d\u00edas tan especiales. En mi caso s\u00ed hab\u00eda raz\u00f3n, puedo dar fe.<\/p>\n\n\n\n<p>El 14 de Enero de 1983 un r\u00edgido expediente militar me comunica que el Comandante en Jefe ha resuelto no hacer lugar al pedido de vista de antecedentes que sustentaran la sanci\u00f3n impuesta y al recurso que yo interpusiera. Lo fundamente en no haber aportado elementos de juicio \u201c que no hayan sido objeto en su oportunidad de una ponderada evaluaci\u00f3n por esa instancia \u201d y deja firme la sanci\u00f3n de marras.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la fr\u00eda formalidad, el rechazo de mis peticiones de elementos de juicio para defenderme y la sanci\u00f3n aplicada, resultaba claro que hab\u00edan sido tratadas y resueltas por las mismas instancias que empleando similares criterios de \u201cjusticia y equidad\u201d me calificaran de \u201cInepto para las funciones del grado\u201d y graduado las sanciones.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Estaba claro: se me negaba, abiertamente, el derecho de defensa.<\/h5>\n\n\n\n<p>El d\u00eda 17, un bolet\u00edn del Ej\u00e9rcito publica la resoluci\u00f3n por la que paso a revistar en disponibilidad con anterioridad al 11 de Enero de 1983; en buen romance, significaba que no ten\u00eda destino militar. Desde ya, medit\u00e9, no me ser\u00eda asignado tampoco y, cumplido el arresto, pasar\u00eda a retiro obligatorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada cambiar\u00eda ya, pens\u00e9, el rumbo prefijado por la superioridad para mi carrera profesional.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras asimilo el golpe, lo inesperado. Telef\u00f3nicamente se me comunica que el Estado Mayor ha dado curso favorable a mi solicitud de cumplir el tiempo restante de sanci\u00f3n en el campo de Salto.<\/p>\n\n\n\n<p>Manifest\u00e9 estent\u00f3reamente mi alegr\u00eda; luego de 90 d\u00edas de encierro pod\u00eda salir disparado a campo abierto, a disfrutar sin limitaciones todo aquello que puede ofrecer un campo de 700 hect\u00e1reas\u2026 Tard\u00e9 minutos en llamar a mis amigos y avisarles de mi llegada, alistar un bagayo (no pod\u00eda llamarse equipaje a ese bulto) y \u201cpicar\u201d con mi Peugeot 504, quemando las radiales en el pavimento.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida de campo hasta finalizar mi arresto fue un b\u00e1lsamo a tanto sufrimiento en guerra y sujeto actual de la injusticia.<\/p>\n\n\n\n<p>Transcurrieron los d\u00edas en buena lectura, de la que hab\u00eda en cantidad en la bien surtida biblioteca de la estancia, notas para el libro sobre la campa\u00f1a del Regimiento 12 que alguna vez publicar\u00eda, largas caminatas escopeta al brazo en son de caza, mucho sol, cabalgatas, nataci\u00f3n en tanque australiano, desayunos antes del alba al pie de las vacas en \u00e9l tambo autom\u00e1tico y las tareas rurales que yo me hab\u00eda fijado para devolver en alguna medida, con mi personal servicio y a modo de terapia, la atenci\u00f3n privilegiada de que era objeto por parte de mis amigos Sam y Coca y el personal de la estancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas horas, cada d\u00eda, equipado con un jean cortado a medio muslo, desflecado, el torso desnudo y un sombrero de paja de ala ancha con pluma de pavo al viento, munido de pala, azada, rastrillo, guada\u00f1a, tijeras de podar y carretilla, las dedicaba a mantener en perfecto estado el \u00e1rea en la que se encontraban las instalaciones del casco de la estancia y su alambrada perimetral; otras, en hacer mantenimiento y mec\u00e1nica ligera, en un taller bien equipado, a los automotores y algunas m\u00e1quinas que ten\u00edan su dep\u00f3sito en el lugar<\/p>\n\n\n\n<p>Regreso a mi casa, en Victoria, sobre mediados de Febrero, f\u00edsica y mentalmente repuesto, aunque con las ganas intactas de quedarme aislado en aquel para\u00edso terrenal.<\/p>\n\n\n\n<p>El 14 de Febrero de 1983, cumplida la sanci\u00f3n, me presento en el Edificio Libertador informando tal circunstancia; en la ocasi\u00f3n soy impuesto de mi revista en disponibilidad, que ya coment\u00e9. Salvo algunas idas y venidas y presentaciones de consulta sobre mi situaci\u00f3n, nada cambia el tedioso pasar de los d\u00edas de ese verano. Un mes despu\u00e9s, el 15 de Marzo, otro expediente me comunica que no se hace lugar a mi reclamo por la calificaci\u00f3n de \u201cInepto para las funciones del grado\u201d y ratifica la decisi\u00f3n de la Junta Superior de Calificaciones que deber\u00e9 pasar a Retiro.<\/p>\n\n\n\n<p>Fundamento: el ya conocido \u201cno aportar nuevos elementos de juicio a los ya ponderados oportunamente por la instancia resolutiva.\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>At\u00f3nito, no pod\u00eda terminar de asimilar lo que significaba para m\u00ed el documento que ten\u00eda entre manos. Sumado a todo lo actuado por la superioridad respecto de mi caso, se cerraban de un portazo todas las instancias a las que pod\u00eda acudir por reglamento peticionando justicia. Hab\u00eda sido sancionado y pasado a retiro sin haber tenido oportunidad de defensa. Lo peor, no ten\u00eda donde apelar; en efecto, mi Comandante en Jefe y autor de las resoluciones que as\u00ed me afectaban, era miembro de la Junta Militar que detentaba la suma del poder pol\u00edtico y militar en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Las formas y principios \u00e9ticos y el respeto irrestricto de las leyes militares que eran parte sustancial, tangible, de mi vocaci\u00f3n por el servicio de las armas y el orgullo de mi condici\u00f3n de oficial, hab\u00edan sido groseramente vulnerados. En mi fuero interno no imputaba tan graves cargos a una instituci\u00f3n, el Ej\u00e9rcito Argentino, a la que amo con mis entra\u00f1as y he entregado en servicio activo dos tercios de toda mi vida y a mi propia carne en la persona de mi hijo; los imputo a los hombres que en guerra ejercieron su conducci\u00f3n, subordin\u00e1ndolo en ocasi\u00f3n de la derrota a personales y mezquinos intereses de sobrevivencia pol\u00edtica y profesional.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo VIII \u201cLa sanci\u00f3n\u201d Aquel sombr\u00edo mes de Julio de 1982, el personal de las unidades que hab\u00edan participado en el conflicto sintieron la crueldad y crudeza de la realidad de posguerra que, en el continente, las ten\u00eda como protagonistas. Se encontraron en el centro de un inmisericorde c\u00edrculo de dedos acusadores. 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